Palabras para Buenas Nuevas

2017

«Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad,
4 oh virginal Israel. Te edificaré de nuevo; ¡sí, serás reedificada!
De nuevo tomarás panderetas y saldrás a bailar con alegría.
5 Volverás a plantar viñedos en las colinas de Samaria,
y quienes los planten gozarán de sus frutos.

8 Yo los traeré del país del norte; los reuniré de los confines de la tierra.
¡Volverá una gran multitud!
Entre ellos vendrán ciegos y cojos, embarazadas y parturientas.
9 Entre llantos vendrán, y entre consuelos los conduciré.
Los guiaré a corrientes de agua por un camino llano en el que no tropezarán.

12 Vendrán y cantarán jubilosos en las alturas de Sión; disfrutarán de las bondades del Señor:
el trigo, el vino nuevo y el aceite, las crías de las ovejas y las vacas.
Serán como un jardín bien regado, y no volverán a desmayar.
13 Entonces las jóvenes danzarán con alegría, y los jóvenes junto con los ancianos.
Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría.

16 tus hijos volverán del país enemigo —afirma el Señor—.
17 Se vislumbra esperanza en tu futuro.

25 Daré de beber a los sedientos y saciaré a los que estén agotados.

27 Se acerca el día —dice el Señor—, cuando aumentaré en gran manera la población humana
y el número de los animales en Israel y Judá.
28 En el pasado con determinación desarraigué y derribé a esta nación.
La derroqué, la destruí y sobre ella traje el desastre;
pero en el futuro con la misma determinación la plantaré y la edificaré.

2015

«Ustedes, los que van tras la justicia

y buscan al Señor, ¡escúchenme!
Miren la roca de la que fueron tallados,
la cantera de la que fueron extraídos.

2 Miren a Abraham, su padre,
y a Sara, que los dio a luz.
Cuando yo lo llamé, él era solo uno,
pero lo bendije y lo multipliqué.

3 Sin duda, el Señor consolará a Sión;
consolará todas sus ruinas.
Convertirá en un Edén su desierto;
en huerto del Señor sus tierras secas.
En ella encontrarán alegría y regocijo,
acción de gracias y música de salmos.

4 »Préstame atención, pueblo mío;
óyeme, nación mía:
porque de mí saldrá la enseñanza,
y mi justicia será luz para las naciones.

5 Ya se acerca mi justicia,
mi salvación está en camino;
¡mi brazo juzgará a las naciones!
Las costas lejanas confían en mí,
y ponen su esperanza en mi brazo.

6 Levanten los ojos al cielo;
miren la tierra aquí abajo:
como humo se esfumarán los cielos,
como ropa se gastará la tierra,
y como moscas morirán sus habitantes.
Pero mi salvación permanecerá para siempre,
mi justicia nunca fallará.

7 »Escúchenme, ustedes que conocen lo que es recto;
pueblo que lleva mi ley en su corazón:
No teman el reproche de los hombres,
ni se desalienten por sus insultos,

8 porque la polilla se los comerá como ropa
y el gusano los devorará como lana.
Pero mi justicia permanecerá para siempre;
mi salvación, por todas las generaciones.»

9 ¡Despierta, brazo del Señor!
¡Despierta y vístete de fuerza!
Despierta, como en los días pasados,
como en las generaciones de antaño.
¿No fuiste tú el que despedazó a Rahab,
el que traspasó a ese monstruo marino?

10 ¿No fuiste tú el que secó el mar,
esas aguas del gran abismo?
¿El que en las profundidades del mar hizo un camino
para que por él pasaran los redimidos?

11 Volverán los rescatados del Señor,
y entrarán en Sión con cánticos de júbilo;
su corona será el gozo eterno.
Se llenarán de regocijo y alegría,
y se apartarán de ellos el dolor y los gemidos.

Isaías 51:1-11 NVI 

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2014

12 Isaac sembró en aquella región, y ese año cosechó al ciento por uno, porque el Señor lo había bendecido.
13 Así Isaac fue acumulando riquezas, hasta que llegó a ser muy rico.
14 Esto causó que los filisteos comenzaran a tenerle envidia, pues llegó a tener muchas ovejas, vacas y siervos.
15 Ahora bien, los filisteos habían cegado todos los pozos de agua que los siervos del padre de Isaac habían cavado.
16 Así que Abimélec le dijo a Isaac:
—Aléjate de nosotros, pues ya eres más poderoso que nosotros.
17 Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Guerar, donde se quedó a vivir.
18 Abrió nuevamente los pozos de agua que habían sido cavados en tiempos de su padre Abraham, y que los filisteos
habían tapado después de su muerte, y les puso los mismos *nombres que su padre les había dado.
19 Cierta vez, cuando los siervos de Isaac estaban cavando en el valle, encontraron un manantial.
20 Pero los pastores de Guerar discutieron acaloradamente con los pastores de Isaac, alegando que el agua era de ellos.
Por eso Isaac llamó a ese pozo Pleito,[a] porque habían peleado con él.
21 Después sus siervos cavaron otro pozo,
por el cual también se pelearon. Por eso Isaac lo llamó Enemistad.[b]
22 Entonces Isaac se fue de allí y cavó otro pozo, pero esta vez no hubo ninguna disputa. A este pozo lo llamó Espacios libres,[c] y dijo:
«El Señor nos ha dado espacio para que prosperemos en esta región.»

Génesis 26:12-22 NVI

“ESCUCHAR PREDICA”


2013

¡Despierta, Sión, despierta! ¡Revístete de poder!
Jerusalén, ciudad santa, ponte tus vestidos de gala,
que los incircuncisos e impuros no volverán a entrar en ti.
2 ¡Sacúdete el polvo, Jerusalén! ¡Levántate, vuelve al trono!
¡Libérate de las cadenas de tu cuello, cautiva hija de Sión!
3 Porque así dice el Señor: «Ustedes fueron vendidos por nada,
y sin dinero serán redimidos.»
4 Porque así dice el Señor omnipotente:
«En tiempos pasados, mi pueblo descendió a Egipto y vivió allí;
en estos últimos tiempos, Asiria los ha oprimido sin razón.
5 »Y ahora —afirma el Señor—, ¿qué estoy haciendo aquí?
Sin motivo se han llevado a mi pueblo; sus gobernantes se mofan de él.[a]
No hay un solo momento en que mi *nombre no lo blasfemen.
6 Por eso mi pueblo conocerá mi nombre, y en aquel día sabrán
que yo soy quien dice: “¡Aquí estoy!” »
7 ¡Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas;
del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias,
del que proclama la *salvación, del que dice a Sión: «Tu Dios reina»!
Isaías 52:1-7

2012

¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado!¡La gloria del Señor brilla sobre ti!.
Isaías 60:1

 

2011

Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: “¡Aquí estoy!”.
Isaías 58:9